Avril 12, 2008

♥ Ganas de volver a comenzar.

Es tarde y tengo sueño. He llegado hace un rato de casa de Bea, he estado con Sara y con Desi, que hacia tiempo que no veía. Les he estado explicando mi experiencia este pasado lunes en las pruebas de Spanair.
Me ha ocurrido algo curioso. Por un lado quería ser seleccionado, quería conseguir mi puesto en una buena compañía. Por otro lado, sabiendo la política contractual que ofrecen, y sabiendo el tiempo que he de esperar hasta comenzar a trabajar en caso de ser seleccionado, se me quitaban las ganas de presentarme a la selección.
El caso es que llegué al final de las pruebas pero no me seleccionaron. Fue como un duelo de sentimientos. Pasar la primera fase donde ochenta personas fueron eliminadas y yo fui uno de los veinte seleccionados me hizo emocionarme. La fase posterior no la pasé, y tuve un gran sentimiento de frustración, pero ¿realmente hubiera aceptado el trabajo? No lo se, pero lo que sí sé es que hubiera preferido rechazarlo antes de no haber sido seleccionado.

Eran las diez de la mañana y J. me acercó al hotel donde se hacían las pruebas. Una vez más. Ahí estaba. Rodeado de gente, expectante como el resto para ver qué nos hacían hacer. No estaba viviendo algo nuevo, aunque sí una novedad. Sabía que esa selección de personal, esos momentos y esa experiencia pasaría al recuerdo de mi vida como la vez en que me presenté a las pruebas de Spanair.

Cuando ya supe que mi contacto con la compañía habia acabado ese mismo dia salí por la puerta del hotel con un sentimiento de confusión y desorientación. No sabía muy bien si estaba contento o estaba triste. O mejor dicho: ¿Debía sentirme contento o debía sentirme triste?
En cualquier caso, estaba en Madrid, casi ultimando mi estancia después de todo el fin de semana con J. y con D.
Lo pasé bien.

Ahora me enfrento a un nuevo reto, al de retomar mi vida laboral de la manera más rápida posible porque mi cuenta de ahorros comienza a estremecerse. Estoy en un par de procesos de selección, y no se que pasará.
Siento la necesidad de comenzar una nueva etapa profesional. Ya he estudiado el curso de Tcp, y aunque no ejerza como auxiliar de vuelo sé que esa espina ya no la tendré clavada.
Hay ocasiones en que tenemos que hacer balance sobre lo que nos gusta de verdad y sobre lo que nos debe gustar de verdad. Ya comienzo a cansarme de ir a contra corriente, y es hora de lanzarme a tener una vida normal, más conformista. Aunque mi idealismo siga haciendo mella en mi vida, será cuestión de controlarlo.

J. se ha portado muy bien conmigo. Me abrió las puertas de su casa pero su carácter "especial" hizo que tuviera que irme a un hotel porque ya no me encontraba cómodo en su casa.
Mi visita a Madrid me permitió reencontrarme con D., que lo echaba de menos, y pensaba que no tendría ganas de verme. Como siempre tan encantador y tan cariñoso y tan de todo. Siempre que estoy con él tengo la sensación de estar en otro mundo, porque es de esas pocas personas que me han hecho (y me hacen) sentir muy, pero que muy especial. Sé que tal vez, de no haber seiscientos kilómetros entre ambos, ahora mismo seríamos pareja. O tal vez no, no lo sé.

G. en Barcelona. Volví de Madrid. Y bueno, como ya hace meses escribí en una crónica: " A quien conoces en un chat, en un chat te lo volverás a encontrar". Creo que fue algo asi lo que apunté, pero no tengo ganas de buscar la frase exacta. Sí, hoy entré en su perfil, y su última conexión data del 11 de abril, o sea de hoy.
No sé si es algo que esperaba que ocurriese tarde o temprano para desencantarme de él. Aunque no he querido demostrarselo, me gustaba mucho, y bueno, la verdad es que tenía un rayo de esperanza de que mi relación con él prosperase poco a poco.

Ni soy muy complicado ni tan simple como quisiera ser, imagino que estoy en el punto exacto para llevar a cuestas la realidad de una sociedad y unos tiempos que cada vez pesan más. Tengo 26 años y un punto cero laboral y sentimenal.

Me derrumbé en mi habitación del hotel. Bea estaba al otro lado del teléfono, a seiscientos kilómetros. Apoyándome y diciéndome lo mucho que me quería y lo mucho que valía. Sentía lágrimas de impotencia y rabia. Mi fin de semana en Madrid habia sido duro sentimentalmente y profesionalmente. Me sentía triste.


Tengo ganas de volver a comenzar.


Hasta pronto.

Ángel.

Psta: Esta crónica se la dedico a Bea, y a D., por ser un chico especial que aún me sigue considerando especial.

 
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