Marzo 30, 2008

♥ Peter Pan también se hace mayor.

Mi tio ha vuelto a casa, de hecho hace 3 días que volvió del hospital. Ahora, como en la mayoría de casos sobre cáncer, tendrá que realizar sesiones de quimioterapia o radioterapia, aún no se sabe.

Hay ocasiones en la vida de la gente en las que nos sentimos en puntos de partida. Hay veces que, pensamos que nuestros esfuerzos aún siguen esperando a dar sus frutos y que por más que lo intentamos no los vemos. Tal vez sea por el famoso síndrome de Peter Pan que creo padecer, tal vez sea porque algo muy bueno está por llegar, tal vez sea porque no he realizado acciones muy acertadas en mis decisiones, o tal vez sea porque soy muy idealista.
Sea el motivo por el que sea, llevo días un poco desconcertado y desilusionado, imagino que mi alta dosis de realismo me abocan a pensar que si quiero comenzar a realizar proyectos personales a medio plazo debería dejarme de pseudo experimentos profesionales.
Y eso es difícil cuando se es una persona inquieta e idealista. Me gusta aprender, moverme y conocer cosas nuevas, pero en la sociedad española hay un problema que en otras sociedades no es tan grave: Nuestra edad.
Ahora estoy en una edad bastante buena, que no buena del todo, y en unos años ya habré sobrepasado el umbral que al parecer es el signo de que nos comenzamos a caducar. Sí, asi lo he aprendido: Los jóvenes caducamos.

El próximo lunes 7 me daré la gran oportunidad, la que durante cinco meses he esperado, por la que mis esfuerzos dieron su mayor éxito en las pruebas de Madrid y Barcelona. Ese día, será cuando haga las pruebas de selección de Spanair.
Quisiera ser más joven aún para poder tener tiempo de aferrarme a un trabajo basura durante bastante tiempo, a la espera de que surgieran convocatorias de otras compañías, y así ir probando a ver si hay suerte en alguna.
Pero no, no soy más joven. Hay trenes que pasan una vez. Y yo me subí a los mios experimentando dentro del sector hotelero en su día, que fue lo que quise.

No todo acaba en el aire, y por eso, ya he comenzado a buscarme la vida por otros lares, con la esperanza de que mi carrera universitaria junto con mi experiencia me den la oportunidad de conseguir el trabajo que estoy esperando.

Y mientras tanto, y en el periodo más corto posible, vuelvo a trabajar como en aquellos tiempos en los que compaginaba mi trabajo en el hotel como azafato de congresos. Esta vez, sin trabajo de los de verdad, sólo como azafato. Espero que sea algo muy pasajero.
Además esta vez hay en la oficina hay una de esas maricas que a pesar de trabajar como administrativo parece que  se piense que es Alicia Koplovich. Hay personas que tendrían que estar en un mundo a parte porque viven su propia realidad al margen de la verdadera realidad.

Este fin de semana G. ha desaparecido. Las veces que hablo con él siempre acabo sintiéndome mal porque parece que nunca acierto con mis palabras. No sé si es un estado de confusión sentimental, o si es que somos personas muy distintas, no lo sé. Sólo se que en la mayoria de veces no soy yo mismo, me siento con desconfianza a la hora de hablar con él. Imagino que en el corazón, como en los trabajos, no siempre las cosas son como quisiéramos que fueran.
Es posible que sea por culpa del dichoso complejo de Peter Pan: Ver como se acerca algo que me puede llevar al compromiso me asusta. O tal vez, porque mis últimas experiencias, póngamos por ejemplo la de M., me han creado miedo a confiar. Tal vez..., no lo sé.

Es domingo, son las 11.07 y me voy al gimnasio. Tal vez, a medio camino decida bajarme dos paradas de metro más adelante y vaya al puerto. En ocasiones, el mar ayuda a ver más allá.


Hasta pronto.

Ángel.

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