Enero 28, 2008

♥ Bienvenida distancia.

En ocasiones el ser humano somos de lo más estúpido.
Mi fin de semana en Madrid ha sido, cuanto menos, interesante.
Durante los últimos nueve meses he llegado a niveles de estupidez que jamás hubiera imaginado llegar, o al menos jamás hubiera imaginado llegar con 26 años. Este fin de semana, M. me ha demostrado que es un mentiroso, que ha jugado conmigo y que no es una buena persona, porque alguien que tiene buen fondo, no intenta mantener con mentiras a una persona a su lado, llenándola de ilusión y esperanzas sobre algo que jamás va a ocurrir. Mi imagen de él ha pasado de estar en un pedestal a estar en lo más bajo que se puede estar. He necesitado verlo todo con mis propios ojos para desencantarme. Ha sido un cobarde y un mentiroso. Todavía sigo sin creer lo que vieron mis ojos, y oyeron mis oidos.

Hay gente mala. Y yo he topado con uno de ellos.

Y como no hay mal que por bien no venga, este viaje tan decisivo a Madrid, me ha servido para que, cosas de la vida, haya conocido a un chico fenomenal: Alguien que me gusta, que le gusto, y que nos lo demostramos desde la tercera hora que pasó desde que nos conocimos. No sé si es mala persona como M., y tal vez no lo sepa en mucho tiempo. Pero no voy a tratar de desconfiar de él. Todo el mundo que aparece por primera vez en la vida de alguien merece un voto de confianza, no está bien que paguen justos por pecadores.

D. es de Madrid, y aunque lo conozco relativamente poco, me apetece mucho estar con él y sobretodo conocerlo más.

Una vez más aparece el obstáculo de la distancia que parece ser un lastre en mi vida. Madrid no es Tarragona, lo separa de Barcelona casi 700 kilómetros, y francamente, a decir verdad no es fácil conocer a una persona con tanta tierra de por medio.
No apuesto por las relaciones a distancia, porque no me gustan las pseudo relaciones, asi que no se qué va a ocurrir. Cuando estoy con alguien necesito verlo, tocarlo, acariciarlo, besarlo, hablarle a los ojos. No sé si sobrepasaremos el umbral de la amistad porque no sería fácil sobrellevar 700 kilómetros en el corazón.

Me resulta curioso que alguien me diga cuánto le gusto, y que me de valor con sus palabras. Ya se me había olvidado la sensación de sentirme valorado. Durante ocho meses mi autoestima ha estado a la altura de la suela del zapato, se me han creado inseguridades que antes no tenia, y complejos que no tenían sentido. M. ha hecho de mi alguien diferente, he sentido que me absorbía la energía, que me estaba cansando psicológicamente, y de eso lamentablemente, me he dado cuenta ahora que he finiquitado el contacto con él. Ahora parece que vuelvo a ser el que nunca antes debí dejar de ser.

D. me parece especial y siguiendo mi línea, voy a estar al pie del cañón tanto para bien como para mal. Cuando alguien me interesa, lucho. Y no voy a perder la esperanza de creer que el amor me espera en algún lugar, ciudad, país, región o rincón. No la voy perder jamás por culpa de ningún cabrón.

Así que: Bienvenida distancia, de nuevo.


Ángel.


Psta: Me he negado a hacer una crónica de lamentos y lloros por un mal nacido que no merece que lo nombre más en este blog. No borro las crónicas que hablan de él, porque los errores y los desengaños forman parte de la vida, y mi blog es en parte un pequeño pedazo de mi vida diaria, aunque reconozco que no me faltan ganas de borrar aquellas entradas del blog donde hablo de él y muestro lo imbécil que he podido llegar a ser. Ahora hay algo más bonito y mejor que contar, y es la llegada de alguien especial en mi vida.

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