Noviembre 27, 2007

♥ Miedos.

Hace una semana y  4 días que me operé el astigmatismo de los ojos. Ya he dicho adiós a las gafas de las que he dependido durante los últimos 23 años de mi vida.

Tenía miedo a operarme. No sabia si era mejor seguir con gafas, con una visión óptima cuando las llevaba puestas, o liberarme de ellas, arriesgándome a que la operación no me dejase una visión tan buena como la que tenía.
Estas operaciones modifican la superficie de la córnea, dándole los ángulos correctos para que la visión sea lo mejor posible, el handicap es el margen de error que se puede producir.


Hace unos dias vi a M. de nuevo y de forma casual conectado al chat. Me volví a descolocar. Lo malo de esto es el nulo derecho que tengo a enfadarme o ponerme celoso.

¿Cuánto tiene que esperar una persona para lanzarse a la piscina? La vida sentimental de M. le ha dado muchas alegrías, pero también muchos quebraderos de cabeza. En ocasiones pienso que tiene miedo a pasarlo mal de nuevo, y en otras ocasiones, que quiere invertir su tiempo actual de soltería para hacer todas aquellas cosas que hubiera querido hacer tiempo atrás- cuando tenía pareja- y que no hizo.

No soy posesivo, ni creo en las relaciones absorbentes, donde el espacio vital de uno es el espacio vital del otro. Ese tipo de relación me quemaría a los dos días de comenzarla. Básicamente, porque llevo haciendo y deshaciendo en mi vida desde que salí del armario, nunca he tenido relaciones largas, siempre he ido de aquí para allá. He sido y me he sentido demasiado libre siempre, por eso no podría tener una "relación lapa". Creo en la libertad y en la confianza. Soy un chico muy tradicional en ese aspecto, creo en el amor, y por eso creo en la pareja como el concepto de pareja de toda la vida, y no como los de ahora. Y por eso mismo, sigo soltero. Al parecer, la gente ya no quiere el compromiso sentimental y emocional que eso implica. Y me parece muy fuerte y muy triste a la vez. Repito: Por eso sigo soltero.

Mi inseguridad marca el sentimiento de desconfianza, cuando alguien que es considerado por mi como un amigo especial (M.) que podría ser algo más en el futuro, se mete en un chat, corriendo el riesgo de conocer a alguien mejor que yo. No lo quiero perder.

Tuve miedo, dudas e incertidumbre sobre si mi operación saldría bien o no. Miedo a no quedar tan bien como antes.
Pero, ¿y si no lo hubiera intentado? Eso mismo, creo que le pasa a M. conmigo. ¿Y si no sale bien? ¿Y si lo pasa mal porque no sale todo bien?

La relación amistosa es sostenible, hasta que una de las dos partes siente que necesita más. Si el otro no quiere, (nada de poder o no poder) darlo, alguien comienza a pasarlo mal. Y es cuando comienza el declive de lo que podria haber sido, pero nunca será.
Así me siento ahora mismo.

No es más maduro el que ha vivido más experiencias, sinó el que más ha aprendido de ellas.

Cuando aún sigo con la toalla en mi armario, comienzo a sentir que esto va tocando fondo. Y me preparo a tirar la toalla en cualquier momento, para secar las lágrimas de mi ilusión convertida en desilusión.


La crónica del dia va dedicada a los miedos que complican la vida, la interacción de sentimientos y en consecuencia, la pérdida de buenas oportunidades. Y a las cuatro extrañas cuyos consejos van cargados de mucho cariño en las reuniones de las 11 de la mañana: Bego, Susanna, Soraya y Laura.


Hasta pronto.

 Ángel.

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