♥ ¿Un regalo de Navidad?
♥La falta de tiempo hace que no pueda actualizar estas crónicas tanto como quisiera.
Una vez más, estoy escribiendo a horas surrealistas. Hoy ha sido Nochebuena, y bueno he entrado a escribir aquí.
Llevo dos semanas formándome en mi nuevo trabajo. Todavía no se si seré capaz de trabajar bajo la presión de unos objetivos para ganar el sueldo del que me hablaron en la entrevista, por lo tanto sólo me queda esperar unos meses a ver qué tal me desenvuelvo. Mis compañeros de departamento me han recibido muy bien; unos mejor que otros. Imagino que hay quienes me ven como un rival más en el campo de las ventas, y otros quienes me consideran un nuevo personaje con quien compartir el dia a dia.
Hace unas semana conocí a un chico. Eso no es ninguna novedad, ya lo sabéis. Cada día se puede conocer a alguien, o cuanto menos cada fin de semana. Si lo nombro no es por casualidad.
No voy a decir que sea especial, porque a penas lo conozco, pero si puedo decir que a mi parecer es diferente al resto de chicos (y hablo generalizando) que he conocido.
La primera vez que lo vi en persona y hablé con él, me dejó como encantado. Me dio esa impresión que hacía tiempo que nadie me daba. Hace cuatro años que lo dejé con S., y a pesar de que no fue una relación duradera, luché porque así fuera.
Por aquel entonces yo tenía 21 años, y me quedaba mucho por aprender. Mi error entonces fue el de comenzar una relación con alguien a quien no conocía. Nunca más me ha vuelto a pasar: Primero porque de las decenas de personajes que he conocido ninguno ha hecho posar en mi barriga esa mariposa que te susurra en las entrañas lo mucho que te gusta esa persona. Y en segundo lugar, no volveria a caer en el error de comenzar a salir con alguien como pareja sin antes conocerlo.
He conocido muchos chicos, me he ha acostado con algunos de ellos. Y a pesar de que hubo en quienes pensé que podrían ser algo más que amigos, nunca di o dimos el paso de intentarlo. Tal vez por falta de seguridad en comenzar algo con alguien que no me acababa de llenar. O tal vez, en otras ocasiones por parte de los dos, alguna razón dejó caer la ilusión de algo como en un intento frustrado de relación. Muchos tanteos, pero ninguno cuajado.
El caso es que el no haber tenido una relación duradera, me ha hecho vivir tranquilamente sin la necesidad de tener pareja.
Ahora tengo 25 años, y aunque no lo busco, no estoy en una de esas etapas en las que he estado tan poco receptivo. Ahora quizás si encontrase a alguien que me hiciera volcarme el estómago al verle, lucharía por él.
Lo conocí una madrugada de diciembre de este año. Pensé que charlaríamos, tal vez desayunaríamos y me volvería a casa con el sentimiento de haber conocido un chico majo y probablemente un nuevo colega con quien compartir alguna noche de fiesta.
Sucedió algo más.
Podría dejar como omitido este capitulo de mi vida en estas crónicas pero no quiero. Y no quiero porque considero que nunca antes he conocido a un chico como él: Sencillo, sincero, cariñoso, amable, atento, simpático y muy trabajador. Porque no es de esos pijos que esperan que todo lo que caiga del cielo, o que alardean de lo que tienen sin tenerlo.
Le pido a Papa Noël la oportunidad de poder seguir conociéndolo. Si puede ser para tener algo más que una amistad con él en el futuro (porque tal vez yo no lo guste como él me gusta a mi) y sinó, al menos poder tenerlo como amigo.
En ocasiones me da la impresión de que pasa de mi por los mensajes que no me responde, o por las llamadas que no me coge...y en otras ocasiones cuando hablamos me hace pensar que es un tio genial, y entonces es cuando la famosa mariposa se posa en mi barriga haciéndome sentir que mi estómago me da un vuelco (un sentimiento casi olvidado en mi). Siento que es un tio especial y me muero por conocerlo más y mejor poco a poco, sin prisas, despacio. Y mientras tanto sentir la incertidumbre de si a él le gusto como él a mi, y la incertidumbre de no saber si él querría tener algo especial conmigo.
Tantos chicos, y tantas experiencias. Pensando estar pasado de vueltas de tantas cosas, y cuando conozco a alguien que me gusta de verdad, me siento como si fuera virgen en todo! Tan perdido, y tan indeciso, como si fuera un quinceañero que acaba de descubrir a alguien que le gusta ...
¿Será él mi regalo de Navidad? Si es así, ha llegado sin pedirlo. Y es que aveces cuando no buscas algo, es cuando aparece.
♥Ángel.

